martes, 28 de octubre de 2008

Como lumbre de su mirada vas a verte

Tan durita y rea te crees, y le tienes miedo a verte como lumbre de mi mirada....
Aflojá un poco con la densidad, todos podemos ser más duros sin aparentarlo...

Torpezas nada más puede contar.
El sol se vende en una esquina de la ciudad.
Y cuando preguntó por ella nadie supo contestar.
Si al menos su boca pudiera besar
Nada más en este mundo sería igual
La bruma de antaño se extinguió
(hace rato ya)

Cannabisklan sigue presente en él
Los diablos creyeron poder blasfemar mierdas
Pero las armonías no se dejaban vencer tan fácil
Y su voz resuena en sus costillas tiesas
Da lo mismo ahora extrañar o aceptar
El humo anuncia un sábado especial
(ya no es lo mismo)

Y cuándo la sintió por vez primera
El viento volaba las chapas de sus madrigueras
Sabía que algo bueno le podía suceder esa luna
Pero de pronto el teléfono no sonó más
Y entonces, ¿¿adónde es que estás??
Caminando por las piedras del lugar…
(adoquines flojos)

Carpeteándolo está la lujuria
Siempre presente en su vida y en su ciudad
Como queriendo que la invoque masivamente
Sin que la lluvia piense en mojarla hoy
Va sonriendo siquiera sin amainar
Consecuente con su firme antojo
(carente de amor)

La originalidad me desvela constantemente y, a mi suerte
Vuelvo a buscarte en mi hipotálamo como queriendo enfriarte de una vez
Y lo voy a lograr, y lo vas a lograr, ¡y que grandioso será!
Y conseguirás hacer conmigo lo que siempre deseaste con otros sin suplicios.
Entregándome la luz de los sentidos creerás que hasta eso aguantará tu cuerpo
Pero tu mente, encarnizada en la oscuridad se volverá imperceptible
Entonces será cuando esa bestia que aún no conoces te embestirá dulcemente sin máscaras de sal.
Y aún atada a sus garras no desearás escapar a tales orgásmicas libaciones.
Nadie jamás en la vida volverá a intentar mirarte fijo. No.
Pues tu mirada en mi retina por siempre quedará.
Y sabemos muy bien que no te la devolveré jamás.

A él le fascinan tus pupilas, ventanas de tu alma, y ya desea tus gestos al gozar.
¿Anestesia necesitas?!!
Tu dosis desde hace tiempo se incuba en una gloriosa virilidad. Mejor dormí tranquila, mañana una nueva luna será y como lumbre en su mirada podrás volver a verte.



Damián!


(Te quiero Azahar.....)

lunes, 6 de octubre de 2008

Gracias Gaby!!

Nada tengo de ti y lo tengo todo

Hoy, nada de acepciones al hombre y sus pocos valores, solo una pequeña misiva a mi pequeño Azahar. Espero no se me ofienda por el atrevimiento.

Siempre, pero siempre desde que te conozco maravilloso Azahar, dulce flor mía, resurge de entre las piedras y la porquería el problema que me aleja de alguna forma de vos y no me permite pensar con claridad sobre mis reales problemas y encauzarlos hacia el lugar de las soluciones.

También se que es mi deber permitirte crecer hasta que la plenitud de tu madurez te lance nuevamente hacia mis manos, y mientras tanto, de vez en vez, cuando el tiempo lo crea necesario, mirarte enamorado de tu beldad y acariciarte suavemente a la vez que puedo saborear tu perfume, increíblemente obnubilado por tu inigualable carisma.

No puedo no imaginar todas las noches, mientras observo una foto tuya el día que por fin cumpla mi sueño, cuando abras tus alas y eches a volar hacia mis tierras, con el suave viento. O si antes de tu plenitud yo pudiera caminar descalzo hasta el río Paraná y navegar río arriba para verte despegar y tomarte al raudo vuelo que emprendas, en el momento justo que las naranjas tomen tu lugar en el árbol. Y seré inmensamente feliz.

Pero mientras el tiempo transcurra con sus tics y sus tacs, solo puedo conformarme con estar, existir en esta vida, añorando tantos lindos momentos. Porque más de una vez te escuché decir te amo, pero nunca lo sentí con tu mirada clavada en mis ojos y eso a veces me quita el sueño por las noches. Porque no puedo no tener miedo a ser uno más, o alguien. Pues como Yuyo Montes me enseñó a gritarte, yo quiero ser El Último.

Pero vuelvo a escuchar la canción y se que nada tengo de ti y lo tengo todo.

Tantos días han pasado desde que comenzamos a mirarnos y a querernos; y soy muy culpable de haberte negado mil veces, aún más convencido que Pedro cuando negó a Jesús, mucho más. Porque el tiempo pasa y nunca te veo crecer hasta tu plenitud, porque el tiempo se queda a veces quieto cuando te deseo, cuando me despierto rodeado de otras flores, rosas, jazmines, claveles y hasta calas, y miro a mi costado tratando de encontrarte en medio de la confusión de no saber que hace esa o aquella flor en mi cama, saboreando de noche mi dulzura y mi ternura, disfrutando de mi bestialidad e inacabable adicción a eso mismo que te encantó cuando de pequeña te dije que te quedaras tranquila, que yo iba a volver a buscarte justo en el momento que sueltes la rama del naranjo, cuando por única vez, y con cierta vergüenza en la voz, admitiste que te habías enamorado de mi, mi única y amada Azahar.

-Quedate en mi, -me pediste, que no te deje, que te de la seguridad de volver a verte pronto. Y te lo prometí. Y así lo hice. Nunca te abandoné.

Ahora no se cuándo será ese día que tu vida será mi razón, cuando por fin pueda ver los pistilos míos en tu matriz, listos para polinizar, ya está todo en vos pequeño Azahar. Porque se que lo deseas, y lo has querido antes de tiempo, lo has deseado mucho la última vez te contemplé en la palma de mis manos mientras te acariciaba por dentro, mientras estallaban tus fuerzas cuando mis manos zafreras como tenazas te sujetaron en el borde de los abismos a los que te llevé solo con el poder de mis ojos y mi mente.

Son tantos los que te han visto en situaciones similares, pero se muy bien que nada te hará cambiar de parecer hasta que por fin te aceptes como eres: el más bello Azahar de todos los naranjos del mundo.

Solo quiero pedirte que no olvides que aquí estoy esperando por el bendito día que encuentres el cauce correcto que lleva la savia hacia tus entrañas, esa misma que te dará la experiencia y la vida para crecer hasta tu punto máximo y soltarte para ser parte de mi vida y de los sueños que en una noche de luna llena te conté mientras te observaba en tu blanca pureza.

¿Crees que es imposible llevar a cabo dichos sueños?

¿Crees que aquellos que ya lo han hecho alguna vez pensaron que fuera imposible lograrlo?

Confío plenamente en vos Azahar mío.

Confío hasta en tus pequeñas mentirillas infantiles, propias de tu estación, también.

Confío que no vas a aflojar en tu crecimiento.

Confío en que le vas a prestar atención a la Madre Tierra.

Confío en lo que estoy convencido.

Confío que tu belleza no llenará de soberbia y altanería tu alma de mujer.

Confío plenamente en vos Azahar mío.

No me falles por favor.

Y si un día te enamora por fin algún picaflor y te arranca de mis sueños, antes de encontrarte como te deseo, házmelo saber por favor. Para que mi alma se vaya en pedazos a tiempo y el sufrir sea un mero recuerdo de mi primer amor.

Y cuando por fin comprendas qué es el amor cuando en mi último aliento te recuerde, sabrás que para la próxima no deberás dejarme ir tan fácil, pues si no es en esta, se que en otra vida podré observarte mientras del árbol que te vio nacer caes hacia mis manos que nuevamente te estarán esperando.



Damián!

sábado, 4 de octubre de 2008

Flor del naranjo....

...es un misterio que anda solo bajo el sol....


Azahar. Ese será tu nombre de ahora en más. Pues eres así de dulce, en medio del ácido que envuelve esta vida.

Te extraño.

Damián!

jueves, 2 de octubre de 2008

Crónica del comienzo de una Dinastía Real de Amor.

...Eso que el mismo le llama felicidad.
Y si la tiene aquí la va a buscar allá...
...Es luz y sombra, tierra arada y arenal...



Crónica del comienzo de una Dinastía Real de Amor.




La mañana lo esperaba mientras y el Rey de a poco comenzaba a encontrar la postura correcta para tan significativo reencuentro.

Eran un poco más de las siete y un palmar se asomaba en el horizonte, y resulta ser que no había tenido una buena noche arriba de su temporal trono móvil, pues, como nunca antes en su vida solo pensaba en llegar y, tamaña ansiedad perforó de alguna manera su sistema nervioso central. A cada instante recordaba que ya no soportaba su vida sin un eterno abrazo de su tan extrañada Reina.

Preguntó a su chofer cuánto era el tiempo estimado para la llegada a destino si se continuaba a ese ritmo e inmediatamente después envió un mensajero solitario para informarle a su Reina que aproximadamente a las nueve y media de la mañana, su majestad Real iba a estar en perfectas condiciones de fundirse con ella en un interminable abrazo cargado de algunos de los mejores besos que se debían.

Y cómo debía ser, su Reina, solo acompañada de su luz propia yacía ahí con su quietud al alcance de los brazos de su Rey.

- Buen día, ¿cómo ha estado su majestad? –Preguntó ella con sus bellísimos ojos marrones.

- Y….-Suspiró. -¿Qué quiere que le diga mi Reina? –No se da una idea de lo dificultoso que es pelear tantas batallas sin tener una caricia suya al final del día. –Contestó con tono campechano.

Desayunaron juntos y solos a pesar que en el castillo también vivían las Princesas Titania y Nadia, y desde hace algún tiempo a acá el Príncipe Benjamín había comenzado a llenar con su inconmensurable simpatía cada rincón del palacio.

De inmediato programaron el almuerzo, el cuál iba a desarrollarse en presencia de la parte de la familia real que se encontraba y de algún que otro consorte.

La Reina dijo que iba a cocinar y no iba a haber nada que se lo impidiese. Ella quería congraciar a su rey por tamaño esfuerzo y así lo hizo.

Fue la mejor comida que éste haya probado en varios años, tal vez tantos como los que llevaban separados por las distancias.

Luego de la sobremesa se dirigieron a conocer a quién será el Veterinario Real cuando por fin puedan unir sus dos reinos, dado que este profesional va a ser muy requerido por la cantidad y variedad de animales que piensan criar para diferentes fines.

A la vuelta de la visita, conversaron sentados bajo un árbol sobre las ambiciones de cada uno, sobre los pesares de vivir siempre alejados el uno del otro y sobre las realidades y definiciones que debían darse mutuamente en este preciso momento. El Rey le declaró su amor incondicional, le dijo: -My Lady, sírvase recordar que yo la amo por lo que es, con sus virtudes y sus defectos, con sus aciertos y sus errores. Porque la suma de todos estos factores la definen tal cuál es: una Reina con todas las letras. –a lo que de inmediato agregó: -y también se que a su lado puedo realizar todos mis sueños, su belleza me llena de gozo y buenos pensamientos, y estoy en este mundo para hacerla feliz, de la manera que sea necesaria, Ud. tiene el alma libre y eso es lo que más voy a respetarle, siempre. Amén.

La reina un tanto pasmada por la confesión: lo abrazó a su rey y le dijo suavemente al oído: -Mi Rey, permítame amarlo, se que va a llegar el día que nos unamos y el mundo estará a nuestro alcance para satisfacer los deseos divinos del bien. –y sin dejar que su aliento termine agregó: -solo le voy a pedir que me de la seguridad que lo voy a volver a ver pronto pues no quiero volver a sentarme a esperar. Quédese lo más cerca que pueda así puedo amarlo cómo se merece.

Ahí creyeron conveniente emprender el regreso al castillo porque luego de esto necesitaban verse desnudos para comenzar con aquél ritual que se estaban debiendo.

Y en una de las habitaciones hicieron el amor dulce y suavemente y no se preocuparon por nada. Estaban bien así y así sabían que ya iba a llegar el momento del desenfreno sexual que tanto habían soñado en sus largas noches de solitaria e infeliz espera por la llegada de este día.

Se amaron y se dijeron en susurros cuanto se quieren, y en leves gritos y gemidos se decían cuanto se necesitaban y también así prometieron no volver a separarse por tan dilatado tiempo.

La noche fue cerrándose de apoco y los dos comenzaron a prepararse para salir a una fiesta dónde serían admirados en su esplendor Real por los cientos de asistentes de los cuales, muchos de ellos llevaban el mismo tiempo que la Reina sin poder ver al Rey.

Disfrutaron de los espectáculos artísticos de la noche y sólo luego de haber degustado algunas bebidas se retiraron a descansar, por cierto, cuando las primeras luces del alba comenzaban a clarear por el este.

Por la mañana, y ya cerca del mediodía se levantaron y entre mimos y abrazos decidieron tomar un desayuno suave para almorzar inmediatamente después así ocupaban el tiempo perdido en salir a dar un paseo a pie por el lugar.

Y las primeras horas de la tarde sucedían lentamente como cada vez que el Rey Demian y la Reina Donna estaban juntos. Y mientras transitaban conversaban sobre los objetivos a conquistar; las tierras a unir una vez casados, los ayudantes que debieran traer y el nombre que le pondrán a la nueva dinastía ya casi por nacer.

También hablaron del Príncipe Benjamín que últimamente estaba muy vivaracho y andaba haciendo de las suyas constantemente. Acordaron hacerle un buen regalo pronto.

Ya para las cinco de la tarde de ese día emprendieron el regreso no sin antes comer algunas frutas silvestres que deseaban apenas las veían.

Sabían que por la noche tenían un compromiso protocolar con espectáculos musicales y bufones a su disposición, así que al llegar al palacio y luego de reír mucho por algunos de los chistes que hizo la Reina, surgió una gran idea, pensada por ambos pero orquestada por el Rey.

-¿Qué le parece si nos duchamos y salimos a dar una vuelta en bicicleta por sus tierras Su Majestad? –Inquirió Demian con tono de no aceptar un no por respuesta.

-Pero mi Rey, -contestó apresuradamente. –quiero que me ame hasta desfallecer de manera salvaje como solo Ud. sabe hacerlo. –le dijo algo apesadumbrada.

-Tranquila my Lady, -concilió mientras le acariciaba la mejilla con la cara externa de sus enormes dedos. –Tengo varias sorpresas preparadas para este paseo y le aseguro que yo también muero de ganas de ser su dueño sexual. –le dijo mientras con su mirada le transmitía su libidinosa virilidad.

Y salieron a dar ese paseo y se amaron sobre una bicicleta, y se bajaron y continuaron amándose. Sus cuerpos se licuaban, gritaban. Ella le pedía más y más y su Rey no la defraudaba. Los campos en rededor desaparecían por momentos y sólo quedaba obscuridad muy negra y en el medio una luz que brillaba y era el más puro amor en todo su esplendor. La obscuridad los cubría todo el tiempo pero ellos no amainaban sus convicciones ni se dejaban llevar por falsos profetas.

-¡Eres el maldito diablo Demian! –le gritó. -¡No te detengas!

Fuerzas seguramente provenientes de los mismos confines del averno serían las que en apariencia se apoderaban de sus cuerpos y los hacían estallar continuamente en interminables orgasmos. Pero nada importó en esas cuatro horas y media, sabían que por más que desde los sulfurosos aromas del infierno nacieran sus interminables deseos carnales, el amor que sentían, ese mismo enamoramiento maravilloso que sentían recíprocamente, en parte también por la sinalagmática de hecho entre sus coincidentes mentes, era, es y será la base y la piedra angular de su futuro reinado. Amén.

Cuando por fin se dieron cuenta que más sexo terminaría con absolutamente todas sus energías, lo cual los haría vulnerables a las fuerzas externas que hasta ahora nunca han podido penetrar sus escudos, y sabiendo también que así retrasarían aún más todos sus compromisos posteriores decidieron descansar un poco entre caricias tan suaves como el más fino algodón chaqueño.

-Te quiero Demian. –le aplicó un aire de increíble satisfacción a sus palabras la Reina y mirándolo a los ojos prosiguió: -Te quiero mucho.

Su majestad Real no tuvo ni siquiera que contestar; con su mirada y penetrándola fuertemente directo por sus pupilas le explicó cuanto la ama, y ella sin más, y sin otro contacto que ese, se fue diluyendo en un último orgasmo para acabar de una vez por todas con tanto amor y lujuria entrelazados.

Ya en este momento, y siguiendo los dictados de sus corazones decidieron escapar a sus obligaciones nocturnas; romper las reglas era algo que siempre les atrajo por igual.

También pensaron que no era del todo conveniente dar la nota y directamente no asistir a la velada en cuestión. Al fin y al cabo están lo suficientemente mayorcitos como para actuar como dos esmirriados púberes. Por eso mismo, aún cuando reían desinteresadamente por lo que estaban pensando, tomaron sus bicicletas y mientras daban vueltas intentando encontrar algún sitio dónde cenar algo al paso y beber tal vez alguna que otra cerveza retrasarían así su llegada a el lugar donde los esperaba un tal Picasso, el anfitrión de esa noche.

Y no les importó absolutamente nada.

-¡A esta altura! –sugería entre carcajadas la bellísima Donna.

-¿Crees en Dios my Lady? –preguntó tajante a su interlocutora.

-¡Claro que si! –respondió enérgicamente ella, y agregó: -Cómo no creer en Él, sino, ¿quién más te ha cruzado en mi camino? -¿Satanás? -¡Já! –Ese nunca ha hecho nada bueno por nadie, ni siquiera por él mismo. –Sentenció.

Paradójicamente llegaron sin parar de pedalear a un lugar llamado La Cruzada y se animaron a cenar una comida hecha a base de una masa dudosamente artesanal, cubierta de una salsa roja y ácida y diferentes tipos de quesos previamente fundidos. Pero, así y todo, ellos en su felicidad la disfrutaron entre bromas, risas y casi dos litros de cerveza de la casa.

Su fastuosidad, y a pesar del lío que armaron, pasó casi desapercibida entre las gentes. Nadie los reconoció y tampoco con su alegría y divina algarabía intimidaron siquiera a alguno de los allí presentes, aunque estos si se percataron del manto mágico que los protegía; sabían que a eso los hombres mortales le llaman amor, dulce y eterno amor.

Y emprendieron su retirada por fin, concordaron que ya se habían hecho esperar lo suficiente.

Y Picasso los recibió jocoso y, rendido a sus pies exclamó: -¡Que comience el show de inmediato!

Nunca se enteró que el show comenzó un quince de octubre de 2006.





Continuará...

Damián!

martes, 16 de septiembre de 2008

Las agujitas de mi reloj

...Es un misterio y es de la vida la sal.
Tiene alma de guitarra encordada de estrellas y es una falta envido su corazón.



Se detiene el reloj por un instante y las agujitas me hacen burla porque saben de mi desesperación; me conocen, me han visto observarlas miles de veces antes. Y ahora saben muy bien que mis ojos proyectan su rostro, su recuerdo. Y creen que van a ir a pasear nuevamente a esa presidencia. Sienten, pueden abrigar mi desesperación por esa chaqueña que más de una vez pudo detener sus inexorables movimientos. Están completamente seguras que dentro de poco nuevamente van a detenerse. Saben que Georgina está cerca y que ese encuentro conmigo va a generar que sus pequeñas vidas mecánicas dejen de existir por un tiempo, que paradójicamente, hasta que supieron de su existencia y de la fuerza de su conjunción con mi ser, creían controlar.
¡Qué ilusas fueron!
Y las observo nuevamente, esta vez más detenidamente. Y por esa libinosidad que exhalan mis pupilas, aprecian que no solo es posible y muy probable que se detengan por un determinado lapso, sino que además estamos en condiciones de robarnos el tiempo al primer beso. Y la fuerza, esa fuerza omnipresente que habrá será tan magnánima que es casi imposible que no podamos acabar con sus quánticas vidas de cuarzo.
Mientras tanto, el otro ser maligno cree que ha triunfado y solucionado sus problemas.
Desconoce que sus dificultades con el amor no acabarán jamás, pues esto es mucho más duradero que su efímera ilusión de ternura, que se pasará aproximadamente para su cumpleaños. La pasión se apaga temprano cuando no hay amor, y vos maligno ser, no tienes amor que dar, y mucho menos que recibir.
Vamos a estar como queremos.


Damián!

viernes, 5 de septiembre de 2008

El Rata Tuerto (apología de la venganza)



Solo se diferencia del reino animal porque es el hombre el único capaz de odiar...



¿Por qué tengo estrujando a una rata con mi mano derecha?

¡Por Dios, con qué saña lo estoy haciendo! ¡Y me encanta, y lo disfruto! ¡Qué bien se siente aplastarle las vértebras cervicales con la fuerza de mi mano derecha y nada más mientras se retuerce del dolor porque aún no ha muerto, y lucha con las pocas fuerzas que le queda intentando zafar de mis garras! ¡Qué agradable sensación!

Te dejé entrar en mi casa hace poco más de dos años pensando que eras inofensiva y terminaste contagiándome de rabia con una mordida trapera. Debiera haberte fulminado de un pisotón inmediatamente después de tu traición. No merecías la vida inmunda rata del desagüe y hasta dejé que te sentaras a mi mesa. Y cuando me sentía un poco abatido por la lucha interminable entre mi penar de amor pasado y mis ganas de sobrevivir, te daba doble ración y permitía que me escuches el desahogo.

¿Cómo pude confiar en una rata como vos?

Y mientras me miras con las últimas luces que despide tu ojito pequeñito en tu cara inmunda cubierta de pelo, pareciera que me pides perdón por tanta porquería que me metiste en el alma.

Pero la vida me enseñó que a las traiciones no se les debe dar segundas chances, y tuve que tropezar dos veces con la misma piedra para darme cuenta de eso. A las traiciones se las reprime inmediatamente.

Y ahora te suelto. En realidad dejo de aprisionar y te dejo caer en el suelo. Y te permito vivir, te dejo que vivas el calvario que significa no sentir nada pues tu médula está fraccionada en varias partes, aunque se que te duele mucho la cabeza, pero este dolor es incomparable con el que te da saber que te estás muriendo de a poco y que nadie va a poder devolverte la vida, asquerosa rata de ciudad.

Chillas, con las últimas fuerzas chillas suplicando clemencia. ¿Acaso crees que voy a devolverte la vida? Yo no soy Dios maldita rata, no hago milagros tampoco. Sólo soy un hombre que te abrió la puerta de su casa para que te sientas cómoda y segura.

¡Dios mío! Que gozo me provoca sentir tus roncos alaridos y tus lágrimas de resignación. No dejas de mirarme a los ojos cómo queriendo que esa imagen de tu cuerpo deforme por el aplastamiento quede en mi retina y me provoque algún día un remordimiento que me lleve al suicidio.

Que equivocada que estás rata gorda y fea.

Ahora tu vida y tu existir se apagan y tu cuerpo ya no pareciera tener ninguna otra molécula de oxígeno que exhalar.

Por las dudas, acabo contigo sacándote los sesos afuera.

BANG!

martes, 2 de septiembre de 2008

El Burócrata de ayer

¡La pucha con el hombre! Querer ser tantas cosas, y nunca es más que cuando tan solo es él. Y a veces hasta simula ser quién no es.

Pero, ¿esto está mal? Simular alguien que no se es, ¿está mal?

Lamentablemente la vida del Burócrata de estos tiempos es así, debe simular ser un ser que verdaderamente no es, por prejuicios, por quién sabe qué motivo fundamental. Pero lo hace.

Y de repente un Burócrata se enamora de una burócrata. Y aquí finaliza el amor como Dios lo propuso.

Porque el burócrata le muestra a su burócrata una cara cuando en verdad tiene otra, y simultáneamente la burócrata hace lo mismo con él. Pierden tiempo, dicen amarse, pero la burócrata añora no tener muy lejos sus fiestas oscuras y tertulias con funcionarios de rango; obviamente usado esto para ascender y ascender en su carrera burocrática.

Y el burócrata…. El burócrata en su alma ya no es feliz ya que hasta a su casa trasladó su trabajo, porque le confió su corazón a su burócrata hermosa pues creía no tener nada que perder acordándose de Pappo cuando cantaba en Juntos a la Par “…el honor no lo perdí | es el héroe que hay en mí | nada como ir juntos a la par […] cuando un corazón se entrega | y el mañana nunca llega | que mas puedo hacer” en el año dos mil tres; y se enamoró, y creyó que era hora de mostrar su real rostro.

Y se equivocó.

Y la burócrata pensó: -puedo utilizar a este ignaro burócrata también para ascender. Y así lo hizo. Le dijo: -Oh!, mi bello y Real Burócrata, te amo como a nadie jamás amé. Y el burócrata creyó, pues no tenía nada que perder.

Pero el burócrata se olvidó de sus verdaderos amigos y se dejó convencer de dejar su trabajo, pues así su burócrata podría crecer y crecer. Grave error pequeño burócrata, tu también debías crecer.

Y la burócrata lo convencía una y otra vez: -Oh, mi Real Burócrata amado, tienes que dejar de trabajar en nuestra burocracia, esto no es para ti, tu estás para algo mejor. Y el burócrata, obviamente convencido que su burócrata no lo amaba, pensaba: -Tal vez si hago esto que mi burócrata quiere comience a amarme de una buena vez por todas y me respete un poco. Pobre iluso consecuente, no aprende más que la gente no en todas partes es como él.

Pero el burócrata renunció a su cargo, a su confortable oficina atestado de burócratas, y le dejó el camino libre a su peor enemigo.

Y la burócrata sumó así un gran punto en su currículum: eliminó al burócrata más poderoso de la última camada de burócratas egresados de la Universidad Patagónica de la Burocracia Argentina, sólo con decirle te amo un par de veces.

Y el burócrata, harto ya, se sacó su corbata Armani y comenzó a peregrinar. Primero por Corrientes, luego se fue a Chaco y ahí se quedó una semana. Siguió por Santiago del Estero e increíblemente, al sentir mucho frío decidió pasar por San Luis y visitar ahí a un burócrata casi desaparecido con el que tomó brandy. Volvió por Chaco; aún le quedaban cosas que gritarle a Roque Sáenz Peña.

Aún hoy lo están buscando al burócrata.

Algunos dicen que lo vieron paseando de la mano de una supermodelo alemana en Praga. Otros juran haberlo visto ejecutando funciones de encargado de un edificio en Recoleta, con barba de varios días y un overol ocre. Mauricio, su amigo de la infancia dejó en un sitio web oficial un saludo para el burócrata y su mujer, y en el texto se podía deslizar la idea que el burócrata vive en su ciudad natal con una supermodelo, pero que no es alemana, sino austriaca.

Pero el mundo, incluido yo, vivíamos de alguna u otra manera especulando o preguntando por todas partes que habría sido de la vida del Burócrata al que todos querían y todos odiaban.

Si bien la he cruzado de casualidad, ya casada con su antiguo profesor de Química y con una expresión de persona muy poco feliz y algo encorvada hacia delante, de la burócrata nadie se acuerda, ni siquiera los que la amaron con desenfreno en esas innumerables orgías. Cómo ella hubo mil más y aún mejores, dijeron alguna vez.

La pucha con el hombre, nunca es más que cuando tan sólo es él.

Al burócrata le tomó tiempo entender esto, pero cuando por fin fue nadie más que él mismo dejó de ser burócrata, y se convirtió en un ser superior. Porque indefectiblemente y, por más que la gente de los derechos humanos ponga el grito en el cielo, hay seres humanos superiores a otros, y los burócratas están en un nivel inferior al resto de la humanidad.

Y así dejó de pensar si era más que, tan sólo era él y así fue feliz, fue humano. Y dio las gracias respectivas:

Nákel guenechén yenú, Nákel lonco yenú. Aonikenk Tsoneka uilon! (1)




Damián!



(1) Gracias Dios Bueno y Amigo, Gracias Jefe Amigo, Gente del sur por siempre!

viernes, 29 de agosto de 2008

¿Cómo hago para llorar?

Y si me siento a pensar en algo solo se me ocurren barbaridades; nada en concreto, solo imágenes sueltas de un pasado que fue genial con intermitencias y un presente que no se deja ver del todo claro. Y su cara. Y los perdones concedidos por amor.
Y si me autoflagelo tal vez ni siquiera cause el mismo efecto que una buena puñalada trapera en el momento justo.
Y si me reprocho mil veces al día por qué tomé tal o cuál decisión solo ahondo más y más en los problemas y no encuentro solución.
Y si simplemente me dejo arrastrar por el cauce inexorable de la vida hacia la muerte llegaré al delta sin haber conocido nada de nada, sin poder decirle a un jovencito mozo cuán fantástica es la vida cuando se es amado.
Y si voy y le pregunto por qué asestó aquella puñalada trapera por la espalda, por qué hincó ese aguijón de escorpión en el preciso instante que comenzaba a confiar verdaderamente y sin reservas solo encontraré más mentiras que no se pueden remendar en este punto de la vida, pues cuando se cruzó la línea, ya no se vuelve, solo se retrocede para buscar el escudo caído y recomenzar.
Y si tomo la posta y le miento que todo lo que yo también alguna vez le dije fue mentira no me creería y hasta en mi cara escupiría.
Y si le cuento a Dios que necesito llorar para ahogar mis penas solo me dirá que aguante hasta el final, porque sabe bien que más adelante tiene algo mejor para mi.
Pero yo quiero llorar.
Yo necesito llorar. No para desahogarme, pues ahogado no estoy. Estoy vivo, mutando todas las noches en posición fetal en mi cama, solo, con frío, odiando, amando un poco menos.
¿Cómo hago para llorar si no se ha muerto ningún ser querido? No tengo excusas para llorar, ni quisiera tenerlas ahora de esa forma.
Pero las lágrimas ahogarán mis penas, eso lo se. Hoy una, mañana si logro el llanto será otra, y así.
¿Por qué tuve que ser tan fuerte?
¿Por qué tuve que ser tan despierto?
¿Por qué no me pasó esto de más joven?
Dios, yo sólo quiero llorar y no puedo.
Quise pedir perdón, pero no pude. Porque errar es humano, propio del hombre tan miserable que nunca aprende ni tiene deseos de aprender, aunque si de aprehender. Y perdonar… perdonar solo lo hace Dios. Y el te perdonó, dos mil veces y contando.
Y quise que me pida perdón y caí en la cuenta que por más que quiera parecerme, yo no soy Dios, ni lo seré jamás pues soy hombre y así es que lleno de mierda estoy.
Pero unas disculpas solicitadas en el momento correcto hubieran sido suficientes para no empezar a incubar semejante dolor que luego destruyó ese imperio que tanto esfuerzo demandó erigirlo.
Y mientras tanto, Obama va a cumplir la profecía de aquél sueño lejano y Silo continúa interpretando al mundo como si fuera las pelotas del ser humano y pierde la ubicación y gana más y más decrépitos adeptos que creen que hay una sola verdad. Ilusos consecuentes.
Y así y todo yo sigo sin poder hacer trabajar mis lagrimales.
Quisiera que Dios bajara y me diera de cachetazos en la nuca para poder sentir un dolor diferente al que siento, algo verdadero, no el mismo dolor al que los hombres me acostumbraron, no el mismo dolor al que esa mujer otra vez me asomó. Pues ya no tiene gracia sufrir por lo mismo más de una vez. Y así es que recuerdo que de esta manera estoy blasfemando otra vez.
¡La pucha con el hombre! Tener tantas cosas y siempre querer tener más.
Y yo sigo acá sentado sin poder llorar.



Damián!

sábado, 9 de agosto de 2008

El Mercenario

Acariciando la presunción de verlo estrellado me detuve a pensarlo.
Y tanto lo pensé y lo consulté que hasta ya no era carne del pasado.
Se conformaba con ser recordado.
Martirizando las mañanas del colegiado interdisciplinario suponía gran recado.
Suponía verse pleno en los ponchos de matreros gauchos.
Pobre fotógrafo fracasado.

Nunca el ánima del desdichado escupitajo humano fue sensible a ciertos cambios.
Prefería parecerse a tenebrosas jaulas de condenados seres humanos.
Cancerbero es siempre esclavo.
Si hasta el cristo quiso sobornarlo pa` saberlo un poco más bravo.
Se sabe POca cosa y, pobrecito, LO asiente apesadumbrado.
Disimula con blasfemias dolorosas.
Hasta tanto se aglomere en provechosas cenas en El Dorado.
Usurero presta lo que tiene prestado desde el patriarca hurtado.
Cada cual sabe que el fin no ha acabado.
Y desde ocho casas que habían apilado mientras el pueblo sangró
Cree que manda y obtiene traslados asegurados por infelices mucamos
Amainado en sorna su cáliz ha vomitado.

Tanto, tanto gozo falso de insolentes reidores por sus malos padres vejados
Solo pospuso la entrada a tantos cardos que perforaron su estampa de otario
Un día la trompada romperá al pescado.
¿Tanza de acero? ¿Chivas o caballos blancos que quisiera de regalo?
Si apenas un hombre es con miles de remaches remendado de fulano.

No eres nadie.
Eres falso.
Siempre listo pa`l descanso.
Pusilánime mercenario.



VIVA LA PATRIA ARGENTINA LIBRE, JUSTA Y SOBERANA..., CARAJO!!!

martes, 10 de junio de 2008

La pucha con el hombre!

El hombre nace y muere a veces sin vivir.
Camina desde el niño al viejo sin gozar.
Eso que el mismo le llama felicidad.
Y si la tiene aquí la va a buscar allá.

Tropieza tantas veces en una misma piedra
Fruta que llega a pasa sin madurar.

Si tiene tira o quiere tener mucho más.
Es un misterio y es de la vida la sal.
Tiene alma de guitarra encordada de estrellas
y es una falta envido su corazón.

Solo se diferencia del reino animal porque es el hombre el unico capaz de odiar.
pero mientras el hombre, se asombre llore y ría
será la fantasía que Dios creó.

Es una lágrima de niño y de crespín.
Es monte denso, copla, vida y manantial.
Es muy capaz de dar la vida o de matar.
Es luz y sombra, tierra arada y arenal.

La pucha con el hombre!, querer ser tantas cosas
Y nunca es más que cuando tan solo es él.

Es un camino que anda solo bajo el sol.
Sendero trajinado por sueños de amor.
Es un viejo legüero garrotiado de changos
Con son de vino triste y de carnaval.

Solo se diferencia del reino animal porque es el hombre el único capaz de odiar
Pero mientras el hombre, se asombre, llore y ría
será la fantasía que Dios creó.

Letra: Pablo R. Trullenque
Música: “Cuti” Carabajal
Y fue que tratando de cantar una canción que no recordaba de Patricio Rey me topé en alguna parte de mi memoria con esta poesía llevada a la música en forma de Escondido.
Y recordé: La pucha con el hombre! Solo Dios sabe para qué carajos creó semejante bola de mierda.
Y cómo queriendo entender, me dejo de querer entender, simplemente al querer saber que pasa de fruta a pasa sin madurar, comprendo que no debo hacer otra cosa más que orar porque mi vida sea plena y placentera, que el gozo me inunde y me avasalle todos los días.
Porque no se puede pelear contra el hombre pues cuanto más herido, más salvaje e irracional se vuelve.
¿Entonces qué queda? ¿Matarlo si es esa la única solución para no recibir algo peor que lo que se le hizo?
Pues no. Por eso intento ser cristiano: no se puede hacer nada más que aceptarlo tal cuál es.
Y así armé este espacio adónde seré un poco más (intentaré serlo, mejor dicho) poético y literario.
Ya es muy tarde y el dolor en la vista que tengo por mi problema visual no me deja estar tranquilo, y mucho menos lejos de una pc. ¿Por qué? y.... soy hombre también, no soy straterrestre, también tengo mi cuota de masoquismo.
Hasta la próxima si Dios quiere.
tengo sueño.....
Damián!