El hombre nace y muere a veces sin vivir.
Camina desde el niño al viejo sin gozar.
Eso que el mismo le llama felicidad.
Y si la tiene aquí la va a buscar allá.
Tropieza tantas veces en una misma piedra
Fruta que llega a pasa sin madurar.
Si tiene tira o quiere tener mucho más.
Es un misterio y es de la vida la sal.
Tiene alma de guitarra encordada de estrellas
y es una falta envido su corazón.
Solo se diferencia del reino animal porque es el hombre el unico capaz de odiar.
pero mientras el hombre, se asombre llore y ría
será la fantasía que Dios creó.
Es una lágrima de niño y de crespín.
Es monte denso, copla, vida y manantial.
Es muy capaz de dar la vida o de matar.
Es luz y sombra, tierra arada y arenal.
La pucha con el hombre!, querer ser tantas cosas
Y nunca es más que cuando tan solo es él.
Es un camino que anda solo bajo el sol.
Sendero trajinado por sueños de amor.
Es un viejo legüero garrotiado de changos
Con son de vino triste y de carnaval.
Solo se diferencia del reino animal porque es el hombre el único capaz de odiar
Pero mientras el hombre, se asombre, llore y ría
será la fantasía que Dios creó.
Letra: Pablo R. Trullenque
Música: “Cuti” Carabajal
Camina desde el niño al viejo sin gozar.
Eso que el mismo le llama felicidad.
Y si la tiene aquí la va a buscar allá.
Tropieza tantas veces en una misma piedra
Fruta que llega a pasa sin madurar.
Si tiene tira o quiere tener mucho más.
Es un misterio y es de la vida la sal.
Tiene alma de guitarra encordada de estrellas
y es una falta envido su corazón.
Solo se diferencia del reino animal porque es el hombre el unico capaz de odiar.
pero mientras el hombre, se asombre llore y ría
será la fantasía que Dios creó.
Es una lágrima de niño y de crespín.
Es monte denso, copla, vida y manantial.
Es muy capaz de dar la vida o de matar.
Es luz y sombra, tierra arada y arenal.
La pucha con el hombre!, querer ser tantas cosas
Y nunca es más que cuando tan solo es él.
Es un camino que anda solo bajo el sol.
Sendero trajinado por sueños de amor.
Es un viejo legüero garrotiado de changos
Con son de vino triste y de carnaval.
Solo se diferencia del reino animal porque es el hombre el único capaz de odiar
Pero mientras el hombre, se asombre, llore y ría
será la fantasía que Dios creó.
Letra: Pablo R. Trullenque
Música: “Cuti” Carabajal
Y fue que tratando de cantar una canción que no recordaba de Patricio Rey me topé en alguna parte de mi memoria con esta poesía llevada a la música en forma de Escondido.
Y recordé: La pucha con el hombre! Solo Dios sabe para qué carajos creó semejante bola de mierda.
Y cómo queriendo entender, me dejo de querer entender, simplemente al querer saber que pasa de fruta a pasa sin madurar, comprendo que no debo hacer otra cosa más que orar porque mi vida sea plena y placentera, que el gozo me inunde y me avasalle todos los días.
Porque no se puede pelear contra el hombre pues cuanto más herido, más salvaje e irracional se vuelve.
¿Entonces qué queda? ¿Matarlo si es esa la única solución para no recibir algo peor que lo que se le hizo?
Pues no. Por eso intento ser cristiano: no se puede hacer nada más que aceptarlo tal cuál es.
Y así armé este espacio adónde seré un poco más (intentaré serlo, mejor dicho) poético y literario.
Ya es muy tarde y el dolor en la vista que tengo por mi problema visual no me deja estar tranquilo, y mucho menos lejos de una pc. ¿Por qué? y.... soy hombre también, no soy straterrestre, también tengo mi cuota de masoquismo.
Hasta la próxima si Dios quiere.
tengo sueño.....
Damián!

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